Semblanza de Revillita.

 

 

(Por Ludovic Carlsson Svenson, "Cegatito de San Bernardo".)

 

Ludovic Carlsson Svenson, "Cegatito de San Bernardo", es el crítico taurino de mayor prestigio de España, según Josefina Carlsson, su madre. Colabora habitualmente en la sección taurina de El Confidencial de Calasparra, y en varias webs de actualidad. Hombre de exquisito estilo literario y gran conocedor desde la infancia de los secretos del toreo, sus crónicas taurinas son referencia obligada para todos los aficionados al baloncesto.

 

Recuerdo la primera vez que entrevisté al gran diestro pamplonica Revillita en el Hotel Los Cencerros, de Madrid. Acudió el maestro de buena gana, pese a que no es muy dado a aparecer en los papeles, sin duda para evitar el acoso mediático. Es más, me atrevo a decir que las ocasiones en que ha comparecido ante la prensa son tan escasas que se podrían contar con los dedos de las uñas.  Revillita llegó puntual a la cita, con siete segundos de adelanto, quizá ocho. Vestía impecablemente, con americana gris, pantalón negro y botas katiuskas verdes, adecuadas al verano madrileño. Caminaba con garbo y españolía, como es habitual en él. Tras los saludos de rigor, comenzamos a hablar sobre su trayectoria, sus ideas, la temporada de carreras de sacos, etc. Se reveló el maestro como buen conversador, hablaba claro y reaccionaba con rapidez a mis preguntas. El tiempo pasó volando mientras charlamos distendidamente y repasamos todos los aspectos de la actualidad taurina ante una botella de buen whisky. 

Desde entonces, he podido verle triunfar en cosos importantes (Villaconejillos, Salsipuedes, Matalasranas, Cascajarillos del Monte, etc.), y he admirado su toreo, basado en los cánones manoletistas: quietud casi suicida, solemnidad y temple infinito, siempre ante reses de irreprochable trapío. También he podido verle disputar emocionantes mano a mano con Castañita, su rival acérrimo, máximo exponente de la escuela ordoñista, que le disputa el cetro del toreo con apasionada entrega. Por tanto, tengo suficientes datos para afirmar que Revillita es un diestro único, excepcional e irrepetible. No es de extrañar que su club de fans (www.revillitafanclub.com) cuente con más de ochocientos millones de socios en todo el mundo, cifras superiores a las de grandes deportistas como Messi, Ronaldo, etc. Por ejemplo, sólo en Noruega, el club de fans de Revillita cuenta con doscientos setenta y cinco millones de socios, millón arriba, millón abajo.

Pero no sólo en los ruedos destaca Revillita, sino que además desarrolla una jugosa actividad científica e intelectual. El maestro ha impulsado la creación de la Real Federación Española de Deportes con Katiuskas (www.deportesconkatiuskas.com), que promociona seis deportes inventados por él (waterpolo con picadores, yoga con katiuskas, hockey sobre cerdos, ajedrez con escafandra, doscientos metros katiuskas y parkour con informáticos). Se dice pronto, pero me atrevo a afirmar que Revillita es el individuo que más deportes ha inventado en la historia de la Humanidad, casi nada.

Debo referirme también a las inquietudes literarias de Revillita. Todavía no ha publicado ningún libro, pero tiene un talento especial para la poesía. Como pequeña muestra, valga este breve poema que compuso para su novia, la Doctora Justinita Puchades Angoso, en el que observamos una técnica muy personal y una gran fuerza expresiva:

Oda a Justinita

Oh, Justinita, mi bella amada,
tienes los ojos más bonitos que las estrellas,
el pelo como las olas del mar,
la sonrisa llena de luz.
Y además ese par de tetas, que tiran más que dos carretas,
si me permites el esfuerzo de tracción animal.

Quiero verte amanecer en mi cortijo,
entre besos y azucenas,
abandonada en mis brazos.
Eres mi amor, mi único amor,
eres todo mi amor.

Quiero tenerte siempre.
Viviré, pensaré y soñaré por ti,
seré todo lo que tú quieras,
haré todo lo que tú necesites,
pero por favor,
cuando te lleve en el Mini,
no me plantes en el salpicadero
esas manazas."

 

Además, la preocupación de Revillita por las cuestiones sociales le ha llevado a crear la Fundación Calzoncillos sin Fronteras (www.calzoncillossinfronteras.com), entidad sin ánimo de lucramiento que defiende los derechos del calzoncillo y lucha contra la Cencerrosis Escrotal Conmutativa, grave dolencia descubierta por el maestro, aunque todavía no se ha dado ningún caso, lo cual demuestra su gran capacidad de anticipación. Revillita escribió en 2014 la Declaración Universal de los Derechos del Calzoncillo, que dota de personalidad jurídica a estos simpáticos invertebrados y supone un gran paso adelante en la relación persono-calzoncillo. Escribir un documento de semejante profundidad intelectual y visión de futuro sólo está al alcance de un superdotado. Para no extendernos sobre esta cuestión, baste decir que Revillita ha sido propuesto para el Premio Nobel de Medicina.

No quiero terminar esta breve semblanza sin referirme a Apoderao, el hombre que dirige con precisión milimétrica la carrera de Revillita. El insigne gestor es propietario del holding Apoderao Online Corporation y está considerado uno de los empresarios más brillantes de la lista Forbes. Siempre ha colocado a Revillita en los mejores carteles y le ha rodeado de una cuadrilla excelente y completísima, con especialistas en todas las materias. Revillita es el único diestro que cuenta en su cuadrilla con profesionales que desempeñan cargos como Director de Expansión hacia Fuera, Gurú Homologado, Directora de Inteligencia y Suministro de Albóndigas, Anestesista Sospechoso, Embajadora Especial para Corea del Norte, Dietista bajo en calorías, Directora del Programa para la Recuperación de Descerebrados, etc. Todos ellos trabajan de un modo sinérgico para mejorar las prestaciones de Revillita en el ruedo, con magníficos resultados que no es preciso detallar.

Por todo lo anterior, me atrevo a afirmar que Revillita en un gran torero, pero es mucho más que un gran torero, es el prototipo de hombre renacentista, brillante en las artes y en las ciencias, dotado de un espíritu innovador que no conoce límites. Y además, me deja el Vespino siempre que se lo pido.

 

(Ludovic Carlsson Svenson "Cegatito de San Bernardo")