Actualidad rabiosa.

 

 

(Por Ludovic Carlsson Svenson, "Cegatito de San Bernardo".)

 

Pamplona (Navarra, España), 26 de marzo de 2018. Continúa a ritmo frenético la actividad en torno a Revillita, que se ha visto envuelto involuntariamente en una agria polémica con Castañita. Ambos diestros iban a torear un festival benéfico en Cabrillas del Arzobispo, pero el festejo fue suspendido pocos minutos antes del paseíllo porque desapareció el empresario Don Arturo Rebolledo con el dinero de la recaudación. Tras el desconcierto lógico de las primeras horas, Castañita ha presentado recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, pues se siente muy perjudicado por esta suspensión, al tiempo que denuncia a Apoderao por toda clase de maniobras de dudosa legalidad. Según publica a toda página El Confidencial de Calasparra, el texto del recurso es el siguiente:

"Pamplona, 23 de marzo de 2018. Al Excelentísimo Presidente del Tribunal Constitucional, Don Florentino Pérez:

Yo, Castañita, español mayor de edad en plena posesión de mis facultades físicas y mentoladas, quiero hacer constar lo siguiente:

1. Fui contratado por la empresa Rebolledo Productions-34 para torear un festival benéfico en Cabrillas del Arzobispo el 18 de marzo de 2018, mano a mano con Revillita, que no es más tonto porque no se entrena.

2. El empresario no me adelantó el dinero correspondiente a los gastos de viaje y hotel míos y de mi cuadrilla, incumpliendo su palabra.

3. El sorteo de las reses fue un simulacro amañado para que me correspondiesen los toros más grandes, viejos y con menos posibilidades de éxito.

4. Minutos antes de iniciarse el festejo, fue suspendido porque Don Arturo Rebolledo desapareció llevándose consigo todo el dinero de la taquilla, lo cual generó mal ambiente y pudo causar un conflicto de orden público, pues los aficionados habían pagado una entrada y no pudieron ver el festival.

5. Considerando todo lo anterior, afirmo que Don Arturo Rebolledo ha cometido actos anticonstitucionales muy perjudiciosos para mi honor y mis intereses, y por tanto presento recurso de amparamiento con el deseo de que sea atendido convenientemente y se me compense por los daños causados.

6. Además, pido que se sancione a Apoderao, que es un piernas y me cae muy gordo.

Dios guarde a usted muchos años.

Fdo.: Castañita"

Para aclarar todos los detalles de este asunto, he quedado en un céntrico hotel de Pamplona con Castañita, que me atiende con su amabilidad habitual.

- Maestro, antes que nada quería pedirte una valoración sobre la temporada pasada.

- Prefiero que lo juzguen los aficionados, pero en resumen te diría que me encontré muy a gusto, y además le pegué un repaso muy serio al capullo de Revillita en el mano a mano que toreamos en la Monumental de Milagro.

- Disculpa si te extorsionizo, Castañita, pero debo disentir, pues tuve el honor de contemplar aquel festejo, y si bien afirmo que tú rozaste la perfección llevando a las más altas cotas tu estilo ordoñista, no me duelen prendas de abrigo al reconocer que Revillita estuvo cumbre, con un toreo de bellísimos matices dentro de los cánones que dictó Manolete. Siendo honesto, digo que los dos cuajasteis una tarde inolvidable, de las que engrandecen a nuestra incomparable Fiesta Brava.

- Cegatito, tú eres un buen hombre y siempre ves las cosas más positivas de cada torero, no voy a discutir contigo.

- De acuerdo, cambiamos de tercio. Estás en las portadas de todos los diarios tras presentar el recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.

- No era mi intención, porque soy poco amigo de las polémicas y tampoco quería dar trabajo extra a esa pandilla del tribunal en la que hay unos cuantos vagos de cojones, pero no me ha quedado más remedio.

- De todas formas, creo que hay un error en tu recurso, porque lo diriges a Florentino Pérez, que es el Presidente del Real Madrid, no del Tribunal Constitucional.

- Ya lo sé, pero me fío más de Don Florentino Pérez que de toda esa banda.

- Yo también. Explícame un poco qué ha ocurrido.

- Hace unas semanas me llamó el empresario Don Arturo Rebolledo, que gestiona la plaza de Cabrillas del Arzobispo, para que torease un festival mano a mano con Revillita. Me dijo que se trataba de un festejo benéfico, para recaudar fondos destinados a la Fundación Calzoncillos sin Fronteras, que lucha contra la Cencerrosis Escrotal Conmutativa, una dolencia descubierta precisamente por Revillita, que al parecer a veces hace cosas útiles. Aunque en esta fundación el que mueve los hilos es Apoderao, cosa que hace sospechar a cualquiera que le conozca, como era una buena causa, yo no me pude negar y la única condición que puse es que nos pagasen los gastos a mí y a mi cuadrilla, como se hace habitualmente en este tipo de festejos.

- Correcto, hasta ahí todo normal, y aprovecho para aplaudir vuestro gesto de jugaros la vida ante los toros para ayudar a los demás.

- Gracias, lo que haga falta para erradicar la Escrotosis Comunal Cencerruna. Bien el caso es que Don Arturo Rebolledo accedió a mi petición y prometió enviarme un Mercedes el día anterior al festival y alojarnos en un hotel de cinco estrellas, el Cabrillas Hilton Internacional, situado en un barrio residencial de Cabrillas del Arzobispo.

- Muy bien por Don Arturo, eso es categoría.

- Sin embargo, el día anterior al festejo no hubo Mercedes ni nada parecido. Para recogernos a mí y a mi cuadrilla, vino el motocarro de Piensos Camacho, que es un triciclo monoplaza con motor de Vespa y techo de lona, en el que apenas caben el conductor y un par de sacos atrás. Así que allí nos metimos como pudimos en un metro cuadrado los dos picadores, tres banderilleros, el mozo de espadas y yo, con todos nuestros equipajes y trastos de torear.

- Pues no sobraría mucho espacio, o mejor dicho, allí no cabría ni un alfiler...

- Así es, nos tuvimos que comprimir bastante, íbamos como sardinas en lata, es decir, enlatadas.

- Maestro, no quiero ni imaginar un viaje de doscientos kilómetros así, menuda tortura.

- Sí, más vale que el motocarro no podía en las cuestas arriba y nos teníamos que bajar a empujar, así estirábamos un poco las piernas, y quieras que no, se agradecía el cambio de postura. Pero claro, después de siete horas, llegamos a Cabrillas bastante cansados.

- Normal, más vale que teníais reservadas habitaciones en el Cabrillas Hilton Internacional.

- En teoría sí, pero resultó que Don Arturo Rebolledo nos había reservado una habitación para todos en la pensión Viuda de Chocarro, y allí no abundaban las comodidades, por decir algo. Para empezar, no había agua caliente y me tuve que duchar con agua fría, todavía me dura la tiritona.

- Al menos la habitación estaría limpia y ordenada...

- Más bien todo lo contrario, daba la impresión de que no limpiaban muy a menudo. Vi bastantes chinches de abundante trapío, de esas que para entrarles a matar tienes que salirte de la suerte. Se lo comenté a la viuda de Chocarro y le quitó importancia, porque según ella, la ambulancia del 112 tarda poco en llegar cuando la llaman. Me quedé más tranquilo, aunque con ciertas reservas, no lo niego.

- Una vez superado ese incidente, espero que durmieses bien toda la noche.

- No pude pegar ojo, Cegatito. En la habitación contigua se habían juntado unos cuantos y estaban debatiendo a grito pelao sobre el derecho a decidir de los langostinos y acabaron a hostia limpia. Menudo escándalo.

- Normal, cuando se tratan esos temas tan delicados. Más vale que no tenías que madrugar el día del festival, y al menos podrías recuperar algo de sueño por la mañana.

- Sí, algo dormí, porque mis muchachos Polan y Gazpio fueron al sorteo, por decirlo de alguna manera, pero como si no hubieran ido.

- ¿Qué ocurrió?

- Según me explicaron, todavía no habían salido de la pensión cuando se les acercaron dos chicas muy simpáticas, las gemelas Guárrison de Milwaukee (Agnes y Jenifer  Vanessa), de las que no sabíamos que son amigas de Apoderao. Las gemelas les dijeron que colaboran como voluntarias en una ONG que recoge mantas y las envía a Nepal, donde son muy necesarias para pasar el invierno. Tenían muchas mantas para empaquetar en la habitación, pero se había estropeado la grapadora eléctrica y no podían hacer los paquetes, con lo que se debería posponer el envío y los negritos del Nepal iban a pasar un frío considerable. Total, convencieron a mis muchachos para que intentasen reparar la grapadora, así que subieron los cuatro a la habitación, y según me dijo Polan, estuvieron allí unas tres horas porque aprovecharon para cambiar el cuadro eléctrico, el diferencial y tres enchufes que no les daban ninguna confianza. Total, que no llegaron al sorteo, y se celebró sólo con Apoderao, Rebolledo y el personal de la plaza.

- ¿Y no percibiste algo raro en lo que te contaron tus muchachos sobre lo que ocurrió en la habitación de las gemelas Guárrison...?

- Pues sí, le he dado vueltas al tema y conociendo a estos dos no me explico cómo se fueron de allí sin comprobar la electroválvula del calentador de gas. Supongo que fue un descuido, aunque lo entiendo porque volvieron muy cansados, imagínate, después de tres horas reparando todo eso.

- Lo entiendo perfectamente.

- Y te voy a decir otra cosa más grave, Cegatito, que si no la digo, reviento.

- Faltaría más, Castañita, dime lo que te parezca oportuno.

- Estoy convencido de que por indicación de Apoderao, las gemelas Guárrison estropearon intencionadamente la grapadora y los enchufes.

- Una acusación muy grave, maestro.

- Los hechos me dan la razón: Polan y Gazpio no pudieron acudir al sorteo, y aquello fue un amaño descarado, de manera que a Revillita le correspondieron los toros más jóvenes, de Domecq,  y a mí, unos toracos de Miura que no cabían en los corrales. Mira el acta del sorteo y verás que no exagero ni un lápice:

- Maestro, coincido contigo en que los lotes eran bastante desiguales y a ti te tocó bailar con la más fea.

- Correcto, pero yo tiré para adelante y a las cinco en punto estaba en el patio de cuadrillas, preparado para darle un buen repaso a Revillita. Sin embargo, antes de comenzar el festejo se presentaron allí varios agentes de la Guardia Civil, preguntando por el empresario, Don Arturo Rebolledo, al que querían interrogar por un tema de evasión fiscal.

- Supongo que aquello os sorprendió bastante.

- No te creas, todos sabemos que Rebolledo es amigo de Apoderao y su empresa se llama Rebolledo Productions-34 porque cada año cierra por impagos a Hacienda y le cambia el número, ya ha trincado treinta y tres empresas. El año que viene será Rebolledo Productions-35, si nadie lo remedia.

- ¿Y qué les dijo Don Arturo Rebolledo a los agentes de la Guardia Civil?

- No les dijo nada porque desapareció con el dinero de la taquilla y se encuentra en paradero desconocido. Total, que se montó un escándalo gordo con el público muy enfadado, como es normal, el festejo fue suspendido y cada uno se tuvo que ir para su casa. Una pena, y todo por culpa de Rebolledo y Apoderao, que son dos sujetos impresentables, como ha quedado demostrado.

- Bien, una vez presentado el recurso de amparo, poco más puedes hacer, Castañita.

- Así es, a ver si al final se hace justicia y me compensan por los daños causados, no pido nada extraordinario.

- Castañita, no quisiera terminar esta entrevista sin comentar un tema espinoso, pero considero que es mi obligación. Como sabes, tus triunfos repetidos y los de Revillita, os han situado en un lugar de privilegio en el escalafón, a la vez que vuestros seguidores se cuentan por millones, repartidos en dos bandos claramente enfrentados entre los que son cada vez más habituales los incidentes desagradables. Incluso se comenta que el mal ambiente que existe entre Vladimir Putin y Donald Trump se debe a que uno es partidario tuyo y el otro de Revillita, y por ese motivo no se pueden ni ver. Antes de que la situación vaya a peor, me pregunto si piensas hacer algo para calmar los ánimos y conseguir que las aguas vuelvan a su cauce.

- Cegatito, yo siempre he sido pacífico y no justifico la violencia de ninguna manera, así que no dudes que haré todo lo que esté en mi mano para que mis seguidores no caigan en las continuas provocaciones de los hooligans de Revillita, que son todos unos cabrones.

- Así se habla.

(Fin)